La irresponsabilidad amorosa

Es casi inevitable que cuando se piensa en amor, se haga en relación a alguien más, alguien fuera de uno mismo; una pareja, por ejemplo, y las cosas maravillosas que pueden llegar a experimentarse al pensarse o saberse parte de su vida, sus decisiones y elecciones. En sí escribir, hablar o sentir de amor es un tema muy extenso, vayámonos aproximándonos con cuidado a ello.

Algunas personas pueden llegar a estar más enamoradas de otros que de sí mismos, y eso es un gran riesgo. Permíteme desarrollar el por qué: hacerlo de tal forma implica estar depositando en el otro Permíteme desarrollar el por qué: hacerlo de tal forma implica estar depositando en el otro la responsabilidad de como tú vas a sentirte ante lo que haces, o decides basándote en las expectativas de la otra persona. Para continuar explorando esta idea creo que es importante que acordemos (como parte de este artículo) qué entender por irresponsabilidad: esto tiene que ver con las consecuencias que aparecen al haber llevado a cabo un acto sin considerar los posibles resultados o las repercusiones que esto pueda causar.

“Ya he encontrado el amor” es una frase que cuando me la comparten, decido escuchar con mucha cautela, porque me hace pensar en dos puntos ambivalentes, el primero: la sensación de alegría de saber que alguien está viviendo tal sentimiento, y segundo: preocupación bajo la idea de que el amor no se encuentra, es algo que se crea y se recrea. Por tanto, ser responsable en el amor implica dimensionar los resultados de decisiones y acciones.

Hay miles de personas que pasan mucho tiempo buscando afuera (en los demás) lo que sin saber tienen en sí mismos, esto es, el amor propio. Como mencioné al inicio, pensar en amor puede hacernos pensar en los demás, pero quiero re direccionar esa idea al amor sobre uno mismo, ese que solo tu puedes entregarte y nadie más.

¿Cómo saber cuándo estás siendo irresponsable amorosamente?

Hay algunos efectos que pueden dar pautas,

Implicaciones de no cultivar amor propio:

1. Vuelves las opiniones de los otros más importantes que la tuya.
2. Puedes aceptar cualquier cosa, aún sin estar de acuerdo.
3. Constantemente sentir que no eres o haces lo suficiente
4. Compararte. Medirte duramente respecto de lo que haces y no de quién eres.
5. Sentir ansiedad. Actuar a la defensiva, alejarte y no permitir que los demás te conozcan cómo eres.

Cultivar amor propio:

1. Saber decir NO sin sentir culpa.
2. Conocer lo que quieres y necesitas.
3. No esconder tu voz. Decir lo que opinas y lo que sientes.
4. Reconocer que puedes sentirte vulnerable. Esto te permitirá apreciar tu persona.
5. Saber que eres responsable por lo que haces con lo que sientes; y no por lo que “te hicieron sentir”.

Reconocer la responsabilidad sobre tus emociones contribuirá a una relación autentica contigo mismo, pensarlo suena sencillo, llevarlo al terreno de la vida cotidiana va a significar validar tus propias emociones para entrar a otras relaciones de la misma manera, para no hablar con tus amigos y pareja de manera superficial, como que “no sabes nada”, no te das cuenta o como si no estuvieras sintiendo cosas en tu interior cuando algo pasa. Los amigos, las parejas también querrán una relación autentica contigo.

Así es que, si te “haz ido de ti”, si te has mudado a muchas relaciones que solo te ayudan a “no estar solo”, que no nutren, buscando solamente “sentirte bien” entonces ¡vuelve!, vuelve a casa, en este lenguaje metafórico volver a casa implicaría volver a ti.

Entregarte amor propio es tu responsabilidad, así podrás enamorarte las veces que quieras, y aunque esto sea, cuida que la primera sea de ti.

Estoy aquí para ayudarte y acompañarte en tu proceso. Programa una cita para encontrarnos.